De los pies en la tierra, a las manos en la arcilla, Laura Huguet Nonó.

Fotografía realizada por F. Magadán.
Los ojos de Laura Huguet Nonó (Girona, 1986) son fascinantes. Chispeantes. Brillan como una noche estrellada limpia, como un esmalte vidriado de cobre, lleno de matices, estrellas, constelaciones, vibraciones, agujeros negros también. Se iluminan cuando habla de su hijo, de su escuela, de su cerámica.

Exposición Petit Gallery Retrato de Laura Huguet realizado por Lara Richards
Hablar de cerámica con ella, o con sus ojos, es hablar de alquimia y terapia, compartir y redimir, formas y reformas, e. mociones y sensaciones, tactos y actos, escucha y lucha, curación y corazón, creer y crear, curar y currar.
DE LOS PIES A LAS MANOS, PASANDO POR EL CORAZÓN
La cerámica le viene desde niña, de forma indirecta al principio, los casuales juegos en el torno de su abuela y las excursiones escolares a los talleres cerámicos del pueblo.
Recuerda de su infancia, en la Bisbal d’Empordà, epicentro cerámico tradicional, donde se concentra el mayor número de artesanos de Cataluña, su inquietud por aprender y desarrollar su creatividad, la felicidad de ir a los museos con sus padres, y remarca la asistencia a los talleres de la Escola Municipal d’Art de Girona, La Mercè. En estos años Huguet gana distintos prestigiosos premios internaciones de dibujo y pintura como son los organizados por Coca-Cola, UNICEF. Sus obras comienzan a estar presentes en exposiciones colectivas en Girona.
Aunque no había de qué preocuparse, es fácil imaginar el alivio de sus padres, inquietos por su futuro: demasiada imaginación, creatividad, sensibilidad; cuando en el 2004, Huguet que siempre tuvo los pies en la tierra, decide canalizar su creatividad estudiando Arquitectura. Se traslada a Barcelona y se matricula en ETSAB. Es entonces, cuando tiene su primer contacto profesional con el mundo cerámico, a través de Ítaca, un centro dedicado a la venta artesanal, donde conoció colecciones de piezas populares y tradicionales de aquella gente que trabaja con las manos en la tierra.
Allí estuvo durante 9 años, el contacto diario con la cerámica le hizo reconocer su necesidad de expresarse a través de las formas, de sus manos y no el espacio y el Autocad. Cuando llevaba cinco cursos estudiando Arquitectura la abandonó, siguiendo su corazón continuó sus formación con una materia más afín y coherente con su forma de ser y sentir.
En el 2010, se matricula en Educación infantil, acabando el Grado en 2015 y al año siguiente concluye Educación primaria. El detonante para su primera incursión como adulta con el barro fue una taza, en el 2014, el regalo especial a una compañera reabrió la puerta trasera de la cerámica sin sospechar que ese iba a ser su camino de vida.
Es, en el 2015, cuando retoma la práctica cerámica en el taller de Laüma de Laura Martín, antigua compañera de escuela. Prosigue su formación en la Escola de Ceràmica de la Bisbal con Dolors Ros. Su primer taller cerámico lo compartió con la arquitecta Agnès Sargatal, en el 2017 abre su primer espacio propio en la Factoría de Arte, dirigida por Nevenka Pavic, en Hospitalet.
En 2018, ya en Ibiza, se matricula en la Escola d’Arts i Oficis donde imparte clases el maestro ceramista Toniet. Comienza a dedicarse profesionalmente a la cerámica realizando encargos para arquitectos e interioristas. En realidad, si contemplas su currículum, descubrimos que Huguet comparte, fusiona, “cocina” todos los aspectos, todos los ingredientes de su formación profesional y emocional. Y no deja escapar lo que ama.
DE LOS PIES A LAS MANOS, PASANDO POR EL CORAZÓN
La cerámica le viene desde niña, de forma indirecta al principio, los casuales juegos en el torno de su abuela y las excursiones escolares a los talleres cerámicos de la zona alrededor de su Girona natal.
Recuerda de su infancia, su inquietud por aprender y desarrollar su creatividad, la felicidad de ir a los museos con sus padres, y remarca la asistencia a los talleres de la Escola Municipal d’Art de Girona, La Mercè. En estos años Huguet gana distintos prestigiosos premios internaciones de dibujo y pintura como son los organizados por Coca-Cola, UNICEF. Sus obras comienzan a estar presentes en exposiciones colectivas en Girona.
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| Exposición Sa Nostra. Foto: F. Magadán |
Aunque no había de qué preocuparse, es fácil imaginar el alivio de sus padres, inquietos por su futuro: demasiada imaginación, creatividad, sensibilidad; cuando en el 2004, Huguet que siempre tuvo los pies en la tierra, decide canalizar su creatividad estudiando Arquitectura.
Se traslada a Barcelona y se matricula en ETSAB. Es entonces, cuando tiene su primer contacto profesional con el mundo cerámico, a través de Ítaca, un centro dedicado a la venta artesanal, donde conoció, de primera mano, colecciones de piezas populares y tradicionales de aquella gente que trabaja con las manos en la tierra.
Allí estuvo durante 9 años, el contacto diario con la cerámica, le hizo reconocer su necesidad de expresarse a través de las formas, de sus manos y no el espacio y el Autocad. Cuando llevaba cinco cursos estudiando Arquitectura la abandonó, siguiendo su corazón continuó sus formación con una materia más afín y coherente con su forma de ser y sentir. Dejaba de tener los pies en la tierra para conectarlos con el corazón.
En el 2010, se inscribe a Educación infantil, acabando el Grado en 2015 y al año siguiente concluye Educación primaria. El detonante para su primera incursión como adulta con el barro fue una taza, en el 2014, el regalo especial a una compañera reabrió la puerta trasera de la cerámica sin sospechar que ese iba a ser su camino de vida.
Es, en el 2015, cuando retoma la práctica cerámica en el taller de Laüma de Laura Martín, antigua compañera de escuela. Prosigue su formación en la Escola de Ceràmica de la Bisbal con Dolors Ros. Su primer taller cerámico lo compartió con la arquitecta Agnès Sargatal, en el 2017 abre su primer espacio propio en la Factoría de Arte, dirigida por Nevenka Pavic, en Hospitalet.
En 2018, ya en Ibiza, se matricula en la Escola d’Arts i Oficis donde imparte clases el maestro ceramista Toniet. Comienza a dedicarse profesionalmente a la cerámica realizando encargos para arquitectos e interioristas. En realidad, si contemplas su currículum, descubrimos que Huguet comparte, fusiona, “cocina” todos los aspectos, todos los ingredientes de su formación profesional y emocional. Y no deja escapar lo que ama.
COCINANDO LO CRUDO, LA ALQUIMIA DE LA CERÁMICA
Un grupo de alumnos de la Escola d’Arts i Oficis tuvo como “objetivo crear un espacio donde pudiesen desarrollar su trabajo, un taller autogestionado y asociativo, un espacio de experimentación, encuentro y aprendizaje a la vez que proseguir con su trabajo individual como ceramistas”. Catálogo: Cuina de Fang. Consell Insular Eivissa. 2024. p. 11
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| Fotografia F. Magadán |
Así nace “Cuina de Fang”, en un homenaje a su maestro que insistía en la idea de “cuinar”, cocinar en castellano, decidieron nombrar su taller y su concepto así. En realidad, cocinar comida o cocer barro no dejan de ser procesos muy parecidos donde lo crudo se cuece para transformarse y transcender su naturaleza a través del fuego alquímico, purificador y redentor, y de esta forma, sanar, nutrir, alimentar, ayudar, transmutar. Esto tienen en común el barro y el alimento, materias primas ofrecidas por la Naturaleza que el ser humano bajo su habilidad, conocimiento y necesidad transforma para tener una vida más cómoda, placentera, es decir, mejor. No podemos olvidar que antaño para cocinar se utilizaba principalmente la alfarería, el barro acompañaba en el día a día a las personas mucho más que ahora.
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| Fotografía F. Magadán |
Laura Huguet es miembro fundador. En la actualidad, además de ser su propio taller, es dinamizadora y docente del espacio, donde imparte junto a Neus Riera cursos para niños, de 6 a 16 años, y adultos. Ha realizado para los Ayuntamientos de Eivissa y San José, junto al Consell Insular Eivissa, talleres y programas de formación para público muy diverso, destacando los talleres para mayores de 65 años. De esta guisa, aglutina sus formaciones y desarrolla íntegramente sus necesidades expresivas, y formativas. Los distintos grupos, las distintas formas de entrar al barro, como terapia, como arteterapia, como didáctica emocional, instrumental….
Hay mucho de transformación en la Escuela, el valor terapéutico del barro está demostrado, y Huguet no se extraña de cuando algunos alumnos se emocionan en clase. Ella está allí para acompañar también a las emociones de los demás. No solo las suyas propias.
NECESIDAD DE FUNDIR LAS EMOCIONES
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| Detalle Expo Sa Nostra. Fotografía realizada por F. Magadán |
Fue consciente que sus emociones tenían que expresarse a través de formas. Y entonces, cocinar la cerámica, la alquimia del barro y su elaboración. No solo las formas, la magia de la transformación, de la trasmutación.
En el 2021, la maternidad transformó la emocionabilidad y la vida de Huguet, la máxima expresión del acompañamiento, dar vida a otro ser, agudizada por las necesidades de una gestación complicada pero por otro lado, llena de complicidad con un ser nonato y frágil. La imposibilidad de expresarse o contactar con el barro pero de focalizar toda su energía en el nuevo ser. Un acto de renuncia y de gestación a la vez. Fue un aprendizaje y una revolución. Desde entonces, su trabajo es más intimista. Espacio de silencio, de desarrollo personal, expresivo. También el reto de conectar con el otro: a través de la enseñanza o la expresión de ideas ajenas de interioristas y arquitectos.
Como artista que expresa su propia identidad, vemos que la obra de Huguet es puramente emocional, resultado de sus sentimientos y su vida, por ello la dualidad, no ajena a su formación multidisciplicar, el barro y la antítesis, la combinación con el esparto, naturaleza silvestre, desnudo, sin intervención humana, sin tratar, pero completando y equilibrando sus formas. Huguet experimenta con el equilibrio entre permanencia y transitoriedad, los ciclos vitales, elaborando unas piezas, donde la naturaleza cruda y la naturaleza alquímica se conjugan a través de formas no figurativas, orgánicas, serenas, donde las manos de la artista expresan su quehacer en lo matérico y en lo táctil, expresándose honestamente. Busca minimalismo y honestidad, por ello usa tierras puras: por sus colores rojo, blanco y negro, y por sus texturas, añadiendo poco materiales ajenos a la propia naturaleza del barro. No busca efectismo sino simplificación. En una economía de recursos que ensalza la elegancia de las formas.
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| 1er Premio OD Art Awards. Fotografía. F. Magadán |
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| Detalle 1er Premio OD Art Awards. Fotografía. F. Magadán |
En sus esculturas encontramos piezas individuales y obras que son compuestas, rítmicas, la reiteración de una forma elemental, orgánica, nunca igual, la alternancia de materiales, la dicotomía de fuentes, formas puras y elegantes que desarrollan emociones profundas. En 2025, recibe el primer premio de OD Art Awards e “Ibiza Art Guide” en 8ª edición, bajo la propuesta: “El arte cura lo invisible” poniendo foco en la salud mental.
Nuria del Río Pinto
Historiadora del Arte, Suficiencia investigadora Univ. Granada






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